Fundación CIAP
Está abierta la inscripción para el ciclo 2010 de la Residencia en Práctica Clínica - Formación de Psicoterapeutas. Solicitar entrevista informativa.

Asistencia Psicológica: Adultos mayores

Un ser humano, ciertamente no crecería hasta tener setenta u ochenta años si esta longevidad no tuviera un significado para la especie. El atardecer de la vida humana debe tener, también, una significación propia y no puede ser, meramente, un penoso accidente de la mañana de la vida.

Carl Jung

Integrantes del Equipo

Coordinadora: Lic. Soledad Castagnino

Dra. Maria Rosa Nodar
Lic. Liliana Sanchez
Lic. Alejandra Alonso
Lic. Eleonora Rochman
Lic. Sandra Perez

El equipo de Adultos Mayores se encuentra integrado por profesionales especialistas en psicogerontologia.

Desde una mirada bio-psico-social del adulto mayor brinda:

  • Psicoterapia individual
  • Psicoterapia grupal
  • Acompañamiento en situaciones de duelo
  • Evaluación neuropsicologica para determinar el deterioro cognitivo del adulto mayor. A través de la administración de diferentes test, se evalúa el funcionamiento del lenguaje, la memoria, atención, orientación temporo-espacial, el razonamiento lógico, etc; con el fin de realizar un diagnostico diferencial acerca de demencia, pseudodemencia, depresión, etc.
  • Orientación Familiar acerca del armado de estrategias referidas al cuidado del Adulto Mayor con deterioro cognitivo, demencia, discapacidades físicas, depresiones, etc.
  • Grupo de Apoyo a familiares de pacientes con demencia.

Talleres Preventivos

  • Taller de Estimulacion de la Memoria
  • Taller El Cuerpo en Movimiento
  • Taller de la Abuelidad
  • Taller de Preparación para la Jubilación
  • Grupo de Reflexion
  • Voluntariado

Envejecimiento normal


El envejecimiento es un proceso normal de la vida. La vejez puede llegar a ser un camino hacia la sabiduría o por lo contrario hacia la declinación del sujeto.

Los cambios que aparecen con el envejecimiento en general responden a un paulatino enlentecer de las funciones orgánicas, debido a una gradual declinación en la actividad celular.

Estos cambios no se presentan en forma uniforme en todas las personas: en algunos es más rápido y de aspecto dramático, en otras es lento y menos significativo.

La diferencia no está dada solamente por la diversidad de contextura orgánica, sino también por la estructura psíquica de cada persona y la manera como se posiciona frente a las vicisitudes del envejecimiento.

Los avatares del tiempo ponen a prueba y cuestionan la propia identidad, produciendo heridas en la autoestima. Pero una persona que puede aceptar el paso de los años, que puede aceptar el declinar de algunas funciones e irlos acompañando; puede encontrar recursos para recomponer su autoestima.

Desde nuestro psiquismo inconsciente, la vejez no existe. Lo que si existe es el trabajo psíquico del envejecimiento, que consiste en ir metabolizando las marcas del tiempo, en la medida que se lucha por sostener la esencia de la persona, e ir atesorando la experiencia y la sabiduría.

Este trabajo psíquico parte del reconocimiento de las primeras limitaciones, de los primeros cambios corporales y el declinar de algunas funciones, los cuales van acompañados de angustia, que en algunos casos puede paralizar. No todas las personas tramitan de la misma manera la angustia que genera el envejecimiento. Depende aquí de los recursos psíquicos de cada uno y la actitud frente a la vida. El reconocimiento de la propia angustia permite su elaboración y la puesta en marcha de los mecanismos necesarios para compensar pérdidas con ganancias.

No todo es pérdida en la vejez: las mismas limitaciones hacen que pueda disfrutar de cosas que antes no podía o no tenía tiempo para hacerlas.

Si bien hay una disminución de las funciones (hay menos vista, a veces dificultad en la audición, etc.), y aún considerando el dolor y el desasosiego que ello produce, estos mismos tienen su lado positivo.

Es cierto que un anciano camina más lento, pero también tiene menos apuro y puede disfrutar otras cosas para las que antes tenía menos tiempo.

No necesita recurrir al pasado idealizado y decir: “yo en el pasado podía tal cosa..”que lo instalaría en una situación nostalgiosa.

Por el contrario, aceptar el propio proceso de envejecimiento, como hecho natural de la vida, permite construir un proyecto diario que le organice la vida. Desde ir a la plaza, asistir a un taller, tejer para sus nietos, cuidarlos en ocasiones, empezar una carrera, estudiar un idioma, realizar un deporte, aprender computación .......

Es la etapa de la vida que permite la concreción de las asignaturas pendientes, y la realización de los deseos inconclusos.

Un adulto mayor que acepta un proceso de envejecimiento normal es aquel que es capaz de cuidarse, intentar valerse por sí mismo a pesar de las enfermedades y patologías posibles, mediante la posibilidad de compensar pérdidas con ganancias.

Una persona que atraviesa un envejecimiento normal, no es necesariamente una persona sana, sino una persona que está en condiciones de hacerse cargo de su salud y su enfermedad, aunque en ciertos casos necesite de la atención y cuidado de los otros.

Riesgos de la tercera edad

Toda persona mayor debe atravesar por situaciones de pérdidas y duelos, pero no todo el mundo los atraviesa de la misma manera. Se envejece como se ha vivido.

Llega mejor a la vejez quien es capaz de enfrentarse a sus propias limitaciones y puede implementar recursos para encontrar una salida creativa frente al desamparo que a todos nos atraviesa.

Ante el envejecimiento , una persona puede:

1) Lamentarse ante el paso del tiempo, sosteniendo que “ todo lo pasado fue mejor”, y en algunos casos con una dependencia total de los otros.

2) Negar el paso del tiempo, realizar una elaboración patológica de los duelos.

“Yo no necesito a nadie”
“No me pongo los lentes porque me avejentan”
“No uso bastón porque me hace viejo” aunque tiene dificultades para caminar. Al no poder aceptar su propio envejecimiento no pueden poner en marcha los mecanismos de auto cuidado, colocándose en situación de riesgo.

3) Y aquellos que pueden procesar sus pérdidas , elaborando adecuadamente sus duelos, implementando mecanismos de auto cuidado y pudiendo elaborar un proyecto diario de vida.

El trabajo preventivo en la vejez permitirá anticipar a edades más tempranas la posibilidad de la elaboración del envejecimiento gradual.

Son cuestiones que el ser humano debe revisar a lo largo de toda su vida, es una postura frente a la vida. Se envejece como se ha vivido. El problema no es la vejez, sino la actitud frente a ella.

Pero para que el adulto mayor pueda desplegar su proyecto de vida, implementando salidas creativas, es necesario una sociedad con sus instituciones que propongan actividades de recreación, y una infraestructura que proteja su salud y les permita seguir siendo sujetos activos, con propuestas de trabajo, para aquellos que deseen hacerlo.

La Fundación Ciap, a través del equipo de adultos mayores, brinda un servicio a la comunidad, no sólo desde la asistencia, sino también realizando diversos talleres: de memoria , reflexión, de cuento, del cuerpo, los vínculos etc. con el objetivo de convocarlos a integrarse a grupos de pertenencia.

Los grupos brindan a los adultos mayores la posibilidad de estar entre pares, poder intercambiar experiencias de vida, compartir proyectos....

Es un espacio donde pueden escuchar y ser escuchados acerca de las vicisitudes de la tercera edad, y comprobar que uno no está solo y que a los otros les pasa lo mismo , lo cual causa mucho alivio.

LILIANA SANCHEZ. Licenciada en Psicología Especialista en Psicogerontología Equipo de adultos mayores.

 

Fotos y Producción Escrita

Todo el material que se expone a continuación es producto de un arduo trabajo a lo largo del año 2008 con el Grupo Andariegos, coordinado por el equipo de adultos mayores de la institución.

El grupo Andariegos se fue consolidando con numerosos participantes  que realizaron varios talleres preventivos en nuestra institución  e integraron el proyecto “Una mano toma la otra”, subsidio otorgado por el gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en al año 2007,  en el cual fueron capacitados para realizar tareas de voluntariado en instituciones que albergan niños, donde coordinaron talleres de narración de cuentos, títeres, folklore y  apoyo escolar.

Esa tarea los afianzó como grupo, al que luego se fueron agregando otras integrantes  y decidieron seguir realizando tareas conjuntas junto con nuestro equipo.

Este año coordinaron diversos talleres orientados a sus mismos compañeros,  donde fueron además invitados otros adultos mayores :

  • Taller de arcilla con elaboración de mandalas
  • Taller   juego y recreación
  • Taller de narración de cuentos
  • Taller de  folklore. 

Participaron de un taller  de memoria con técnicas de estimulación neurocognitiva, brindado por el equipo de la institución,  y  de otro taller de Memoria autobiográfica y creatividad, coordinado por la Lic. María del Carmen Luengo, pasante del posgrado de psicogerontología de la Universidad Maimónides.

Finalmente  se abocaron a la realización de muñecos, que serán donados a las salas de internación de niños de hospitales.

Todo el material literario y fotográfico que exponemos da cuenta del trabajo de este grupo, que enaltece  nuestra institución y da sentido a nuestra tarea como equipo de adultos mayores.

Nuestro agradecimiento a todas ellas:
Alicia Landoni, Elba Ferrari, Cristina Castillo, Nélida Yanhi, Teresa Nodar,  Azucena Dayan, María Angélica Larocca, Ana Sokel,  Matilde Yanhi, Eugenia Mujica,  Zulema Gurrea.

Diciembre, 2008.

Adultos Mayores

Adultos Mayores

Contame una historia (1966)

Tango: Letra de Alfredo Mario Iaquinandi.
Música de Eladia Blázquez.

Vos que tenés labia, contáme una historia.
Metéle con todo, no te hagas rogar.
Frenáme este absurdo girar en la noria
moliendo una cosa que llaman “verdad”.

Contáme una historia distinta de todas;
un lindo balurdo que invite soñar.
Quitáme esta mufa de verme por dentro
Y ese olor a muerte de mi soledad…

Contáme una historia…
Mentime al oído
La fábula dulce de un modo querido, soñado y mejor…
Abríme una puerta por donde se escape
la fiebre del alma que huele a dolor…
Contáme una historia
vos, que sos mi hermano,
volcáme en la curda que me haga sentir
que aunque el mundo siga yirando a los tumbos,
aún vale la pena jugarse y vivir…

Batíme que existen amigos derechos,
mujeres enteras que saben querer.
Y tipos con tela que se abren el pecho,
si ven que la vida te puso en el riel…

Contame la justa de un lecho de rosas.
¡Estoy tan cansado de andar por andar!
Contame una historia con gusto a otra cosa,
y en la piel del alma ponéme un disfraz…

Adultos Mayores

Nélida Irma Yanhi
26 de Noviembre del 2008

Al hacer un resumen de mi experiencia en el taller de Memoria Autobiográfica y Creatividad, de los días miércoles en la sede del CIAP, surgen en mí  sentimientos de bienestar y armonía.                      
La conducción de los profesionales, como así también la participación de compañeras tan talentosas fueron dejando en mi mente y en mi corazón enseñanzas  que aprecio totalmente.
Como anécdota relevante quiero destacar que al recibir un CD de regalo de parte de nuestra conductora del taller, con canciones varias, sorprendentemente había  una que me acompaño durante una etapa muy linda de mi vida…..y allí comenzaron a agolparse los recuerdos.
La canción era “Manuelita”  cuyos acordes sonaban en mi casa cada mañana cuando mis dos hijos eran chicos….. y al compás de los cuales juntos hacíamos las tareas de la casa. 

Adultos Mayores

Elba Ferrari.
Diciembre 2008.

 Miércoles 10hs., encuentro de nosotros los seres autollamados “pares”.
Al definir a estos “pares”, acuden a mi, cantidad de adjetivos: audaces, imaginativos, creativos, dorados, jugados, amigables, incondicionales, sabios, juguetones, inquietos, abiertos, temerosos, etc.
Tal vez mi definición más elocuente de estos encuentros vividos, siendo yo artista  plástica, sea un cuadro de vivos colores donde se mezclan matices muy diferentes y a su vez muy combinables; lineas curvas, quebradas, horizontales, verticales, onduladas; formas abiertas y cerradas, acentos fuertes y suaves, todos danzando en una armonía, respetándose en un espacio pequeño y a su vez  enorme, producto de ese hermoso sentimiento llamado “amor”.
Ese amor, que nos convierte a nosotros simples mortales en una obra maestra.

Adultos Mayores

Alicia Landoni

Taller de Memoria Autobiográfica –1-  

Es interesante observar cómo, sin desvirtuar el objetivo de rescatar nuestra historia de vida, auténtica y significativa, buscando sentido y coherencia aparecieron los recuerdos: fuertes, dulces, tristes, alegres, nostálgicos.
También nos encontramos con las emociones, completando escenas a través de la imaginación.
Y estas vivencias las llevamos al grupo. Y escribimos aquello que estaba en nuestra memoria.
¿Tal cómo fue o teñido por la distancia y por lo que nos contaron?
Un poco de cada cosa. Hubieron detalles que no se olvidaron (lugares, tiempo, personas), que están en nuestra memoria, adornados por los comentarios de nuestro entorno.
En ese ir y venir del pasado al presente y del presente al pasado, una palabra, una música, un poema, nos llevaron a recrear momentos de nuestras vidas.
Todo esto, relacionado con la importancia de la imaginación en el proceso de la memoria, está el tema del pensamiento mágico y la creatividad.

Igual a mí (sólo recuerdos)

De la mano de ese hombre alto y espigado, con gorra y sobretodo oscuro recorro las calles de Haedo, recitando poemas y dialogando en rima. Ese hombre, mi padre, me aventuró por los caminos de la palabra, me llevó de la mano hacia la literatura a través de fragmentos, que pequeña como era, dudo que los haya comprendido.
Pero sí sé que todavía hoy vuelven a mí, aunque pareciera no tener nada que ver con el momento en que los recuerdo.
Caminábamos por Constitución hacia Rivadavia, hasta la farmacia de Cesio, su amigo. Con él se enfrascaba en discusiones políticas. Me sentaba en sus rodillas, y se perdían en largas conversaciones.
Cuando estábamos por salir mi madre le preguntaba cuánto íbamos a tardar y él siempre respondía lo mismo:
---Depende de con quien nos encontremos.
Años felices de mi vida, con los dos, tan distintos.
Yo recibí de cada uno lo mejor. De él su bohemia, su amor por los libros, por los escritores y los poetas, por el teatro.
¡Pero duró tan poco!¡Y sin embargo ese tiempo quedó tan grabado en mí!
Me costó aceptar su partida. En ese momento una niña de casi seis años sólo piensa en que no lo va a ver más. En que no va a sentir nunca más la presión de su mano. Una niña de casi seis años no sabe lo que significa llevarlo adentro. Muy hondo, casi presente y recordarlo en cada frase, en cada verso, en cada pensamiento.
Eso viene después, con los años y a veces se transforma en un mandato del que es muy difícil salir, porque no se puede o porque no se quiere.
Me gusta haberlo heredado. Haber heredado su espíritu. Me gusta hacer lo que hago porque sé que a él le hubiera gustado.
Seguro que del lugar en donde está sonríe y le dice a mi madre:
--- ¡Es igual a mí!
Mi madre, por el contrario, hablaba poco pero miraba profundo. Yo conocía las miradas de mi madre y las interpretaba.
Pocas palabras, las necesarias. Alguna vez un consejo, la mayoría, el dogma: “Una niña de tu edad”  “Lo importante en la vida”   “Debes enriquecer tu interior, la belleza exterior es efímera”...
Pero... a pesar de sus exigencias, sus consejos me sirvieron y pude aplicarlos en “casi todo lo que hice”.
Y la coherencia entre su modo de vivir y su forma de pensar me dio la responsabilidad y la seriedad del pensamiento.
También debería haberme enseñado a no ser tan impulsiva... pero... de eso tiene la culpa mi papá.
Seguro que ella diría:
--- ¡Es igual a mí!
Y es verdad, porque como decía mi profesora de anatomía, tengo la mitad de los cromosomas de mi padre y la mitad de los cromosomas de mi madre
En ésta, mi historia simple, la casa donde nací ocupa un lugar muy importante.
Esa casa lleva un nombre “Andresito”. El nombre de mi hermano muerto, a quien no conocí, pero con el que me amigué no hace mucho y a quien hoy puedo mirar a los ojos de su fotografía, que puse en un portarretrato, como tengo a los que quiero
y están vivos. Por eso lo puse, para reivindicarlo de su muerte, que, sin quererlo, me hizo tanto mal.
Ayer en la noche vieja del año que se fue, tuve la suerte de volver a Haedo.
A la farmacia de Cesio, a la calle Constitución, a las casas quintas interminables...
Oscar vive allí y ama el lugar. Conversábamos y me contó que lo de Cesio aún está
Allí, en el mismo lugar y con los mismos antiguos frascos en la vidriera.
¡Cómo volaron los años hacia atrás! Mientras él hablaba yo sentía la presión de la mano de mi padre en la mía, cruzando Rivadavia para entrar en lo de Cesio a discutir como buenos amigos con opiniones diferentes y conmigo sentada en sus rodillas.-

Adultos Mayores

Alicia Landoni

Taller de Memoria Autobiográfica –2-

Relacionado con la importancia de la imaginación en el proceso de la memoria, está el tema del pensamiento mágico y la creatividad.
Piaget al explorar el pensamiento del niño encontró que en esta fase del desarrollo se encuentra presente el pensamiento mágico (la conducta que hace suponer conexiones sobrenaturales entre los hechos).
En esta etapa es importante que el niño desarrolle sus recursos internos para que sus emociones, su imaginación y su creatividad se enriquezcan.
Como soy narradora asocié el tema a los cuentos y por eso escribí acerca del pensamiento mágico y la creatividad en los cuentos fantásticos.

El pensamiento mágico y la creatividad en los  -1-
Cuentos fantásticos infantiles

El cuento es la puerta a un mundo mágico, un mundo de sueños, que esconde la deliciosa posibilidad de estimular la creatividad, potenciar la capacidad de juego y desarrollar la expresión del niño.
Es un suscitador de aventuras liberadoras del miedo.
El mundo mágico de gnomos y hadas hace volar su imaginación.
El niño pequeño vive en un ambiente mágico en la más pura esencia de la palabra. El mundo del cuento es una inagotable caja de sorpresas. El niño no está atento al encadenamiento lógico, sino a esa situación inesperada llena de ocultos resortes que se le entrega en tumultuoso milagro, llega al mundo de los adultos con los
“Por qué” y los acorrala con preguntas sin respuesta.
Con esas preguntas el niño busca afianzar el mundo mágico, darle un “sentido” distinto a la lógica que manejamos los adultos.
Dentro de esa lógica mágica, “un sol puede hacer equivocar a la gaviota poniéndose por el este”, “un papel lleno de manchas guarda cosas queridas para el protagonista”, “un azulejo ayuda a salvar la vida de un niño”.
Dentro de lo mágico de los cuentos al niño le gustan aquéllos que utilizan palabras o frases con gracia puramente prosódica, que no se dirigen a la razón, sino más bien a la sensación y a la fantasía, que no buscan un fin útil, sino que juegan solas   como las jitanjáforas (una dona tena catena) (camelón y zon, zon y camelón) o con frases melodiosas y repetitivas (camaroncito duro sácame del apuro) (soy más feliz yo con mi traje de lana que el rey con su manto de grana) o la palabra que todo lo puede (sésamo, ábrete) o el hecho que transforma la realidad (y ¡zaz! Oreja cortada salió del papel).
En el relato, el niño exige un respeto estricto a su lógica particular que le permite verificar sus inagotables “por qués”
El niño no cuestiona el “por qué”, es así y lo acepta (como al amigo invisible del lobisón) porque cumple deseos íntimamente sentidos por él.
La condición fundamental de la magia es lo que llamamos “participación mística”.
El niño al escuchar un relato se identifica con sus protagonistas, porque desde su nacimiento fue el centro de su mundo y siente la necesidad de que suceda lo mismo en el mundo de su imaginación.
El cuento no termina con el “colorín... colorado”, por el contrario, allí es donde comienza la libre iniciativa del niño.
En el “colorín...colorado”, el niño encuentra el arranque de su propia aventura, entreverando el relato con sus juegos que son a su vez, operaciones mágicas de  participación.
Cualquier cuento que trabaje el mundo mágico, tiene en sí mismo la historia de los sueños de la humanidad (juglares, aedos, bardos, trovadores), de sus amores, de sus angustias, de sus anhelos, por eso exige que los elementos perduren a través del tiempo.
Sin embargo por esta condición de mágico el cuento permite que el narrador introduzca nuevos elementos, como una manera de lograr nuevos espacios a la imaginación creadora del niño.
Por eso el identificarse con ellos, sentirse uno de ellos es arriesgarse en el mundo de la imaginación, participar de él, estar en su secreto. Es importante darle al niño los elementos mágicos del cuento para que luego él pueda construirlo a su manera, a la medida de sus propias necesidades espirituales.

María Angélica Larocca
Noviembre 2008

Creando nuevos caminos

Somos un puñado de mujeres convocadas por  La Fundación Ciap, donde los coordinadores nos sostienen y protegen mientras recorremos nuestra biografía. El grupo se va consolidando con el correr de los días.
Los miércoles se suceden y nosotras nos abrimos, nos soltamos, nos  atrevemos, cambiamos y en esa metamorfosis la memoria se activa seleccionando, sin  quererlo, instantes gratos.
Todas tenemos andados los caminos de la vida, sin embargo, recorrer los vericuetos de la memoria nos pareció, al principio, lleno de inquietud y curiosidad, al sucederse afanosas las semanas reinó la calma, el disfrute y hoy, que debemos encarar la despedida, nos cuesta.
Nuestros recuerdos emprendieron un recorrido diferente, lleno de travesuras, suavemente los secretos bien guardados vieron la luz.
Sin proponérnoslo ahondamos en amores, colores, perfumes, esculturas, poesías, encuentros, desencuentros dieron movimiento a nuestra imaginación.
Somos andariegos al viento que nos pega y se ríe, nosotras lo seguimos.
Miércoles a las diez en CIAP es la cita, sin prolegómenos iniciamos la tarea.
Recorremos un sendero antes caminado, ahora  lo hacemos a los saltos. Cantarina la risa se entremezcla con las penas del alma. Derrumbados viejos baluartes jugamos, nos reímos.
Abrimos cajas pequeñas, guardamos grandes  nostalgias.
Desdoblarse.  Correrse.  Escindirse y, en vuelo, contemplar lo vivido.
Dislate de ingenio, con un brinco nos animamos a abrir los cerrojos adentrándonos en nuevos mundos, para  instalarnos en un nido tibio y, abroqueladas, disfrutar el ahora.
Entre cosquillas continuamos el recorrido, con audacia nos llenamos, nos trepamos a los árboles saltando de rama en rama.
Livianas, desprovistas de lazos, por siempre audaces atrevidas, nos entremezclamos en fragancias de recuerdos perdidos, los retomamos y, libres nos envolvemos en una  lujuria de mil velos de colores que al desplegarse nos dicen...

Por siempre amigas
Hasta  pronto

Adultos Mayores

María Angélica Larocca
Agosto 2008

Dos mujeres

Un prado brillante con predominios de azules, rojos, cobaltos, amarillos, verdes  fosforescentes, derramados por doquier.
Todo luz y silencio. El juego de colores desperdigados  impregna la piel.
Sentadas, a la orilla del río, madre e hija disfrutan, en silencio, de la tarde cálida. Hace rato que están ahí, a un costado descansa la canasta con víveres. La charla íntima da paso a miradas cómplices. La niña ya es mujer. Los años pasaron rápidos, avasallantes y ahora están ahí, juntas, mirando la vida desde dos puntos distantes. Las edades podrán separarlas, pero el vínculo lleno de amor las une con lazos invisibles. Son una a pesar de las diferencias.
Se respetan. Se  escuchan. Se miman.
Los ojos que han visto más dejan correr el velo de opalina para adentrarse     en los que estrenan mirada. Se comunican.
Aparecen los verdes brillantes, los naranjas, los ocres y se derraman insaciables, las acarician y se acarician.
Ronda de besos. Sortilegio. Risas.

Adultos Mayores

María Angélica Larocca
Agosto 2008

Miércoles a las diez

Somos mujeres. Somos mayores. Música cantarina, el pasado nos arrulla, el presente nos contiene, el futuro nos espera. Descubrimos. Despertamos. Desnuda la mirada nos acaricia la nostalgia de una siesta pueblerina.
Miércoles por la mañana, a las diez es la cita en ella se convocan recuerdos musicales que llenan la memoria.
Niñez, prodigiosa cajita de sorpresas, apareció  la vida.
Recuerdos musicales. Paris. Jairo. La tortuga Manuelita. Un tango. Nostalgia. Infancia de nuestros hijos. Trajines. Descanso.
Somos un cuerpo, un alma, un espíritu. Los tres juntos aparecen despertando nuestra creatividad. Llave mágica que abre caminos y restaura heridas. Varita iridiscente que nos proyecta hacia el futuro.
Somos presente. Somos memoria.
Ovillo de ilusiones. Hilachas de prejuicios.
Un alma colmada de creencias. Espíritu travieso, multicolor nos deja su legado.
Descubrimos en cada encuentro la manera de traer a la memoria aquellos recuerdos que nos hacen ser estos únicos e irrepetibles.
Flores del jazmín, gajos del limonero, ponemos nuestra impronta ahí por donde andamos.
Somos amalgamas de luces y sonidos, colores, actitudes, nos desparramamos en un presente activo.
Futuro incierto allá vamos domando al infortunio, sonriendo ante las dudas.
Somos presente. Somos  memoria. Alcanzando sueños vamos peregrinos.
Imágenes. Fotos. Relatos. Nuestra vida transcurre de recuerdo en recuerdo.
Mujeres adultas, mayores, sabias aprendemos a conocernos, nos comunicamos, interactuamos, transcurrimos, completamos la sorprendente aventura iniciada al nacer.
Suspenso. Asombro. Vivimos día a día.
Nuestros gestos transmiten conciencia de legado.
Renacer al recuerdo creando mundos nuevos.
Así vivimos estos encuentros, como vidas, osadas, con mirada asombrada de niño y colmadas de experiencia.
Abarrotadas las manos de recuerdos juguetones y fotos color sepia emprendemos la marcha hacia el porvenir.

María Angélica Larocca
Octubre.

Niñez

Recuerdo claramente el jardín de la casa donde viví hasta los  ocho años. Me veo jugando, preparando comiditas con hojas de aloe vera, en ese momento no lo denominaban así, pero se lo usaba como crema para las manos. Me gustaban las hojas porque eran carnosas y con su aceite verde, pegajoso, imaginaba preparar mil platos deliciosos.
El jardín era mi lugar preferido para jugar. Me veo, arrastrando un portafolio cargado de libros, recogiendo copetes, siempre vivas, margaritas, calas o rosas según la época del año.
Los libros merecen un capitulo aparte, aun sin saber leer me gustaba cargarlos. Tuve acceso irrestricto a ellos. La biblioteca era pequeña y estaba al lado del cuarto que compartía con mis padres.
Me veo cortando ramas y flores para llevarle a mi maestra. Todo muy cargado de afecto. Vivía con mama, papa, mi abuela y cuatro tíos solteros.
Guillermo me adoraba y yo a el.
Me siento rodeada de amor. Fui una hija muy deseada y esperada y eso se noto siempre.
En esa casa que aun esta, pase los momentos más dichosos. Jugaba a disfrazarme con ropas y zapatos de mis tías o de mi abuela. Escuchaba la radio. Fantaseaba que tejía con agujas hechas por papa con dos pedazos del alambre que usaba para trabajar.
Bien abrigada, con una capita de lana verde, recorría el jardín en las tardes de invierno, hasta que anochecía.
Le daba de comer afrecho a las gallinas, lo preparaba con mi abuela. Recuerdo el olor característico y la textura de esa mezcla pringosa.
Recuerdo a mi abuela cortando ramas del cedron para hacer te. Me perfumo con otros olores como el boldo, la menta. Me parece ver la olla humeante en que se preparaban esos y otros tes.
Vienen a mi el mobiliario y a mis tías escuchando tangos o folclore mientras limpiaban. Nosotras, mi hermana y yo girábamos alrededor de ellas entre trapos y plumeros.
El ambiente y sus habitantes me contenían, la música y las canciones me protegían de la tristeza.
Después, cuando vinieron días de dolor, la casa siguió erguida, apoyando todo lo que se derrumbaba.
Esas paredes, hoy en ruinas, tienen onda, son angeladas, guardan presencias vivas.

A pesar del tiempo transcurrido recuerdo todo, aromas, sabores, llantos, caricias, como si fuera ayer. 

Adultos Mayores

Ana Sokel
Noviembre 2008.

El trabajo es el motor dinámico de la vida, cuando este disminuye o cesa la vida languidece.
La enseñanza que recibimos en Ciap nos permite disfrutar de la creatividad y la reflexión para encontrar una nueva dirección a nuestra fuerza y entusiasmo.
La capacidad intelectual no tiene relación con el envejecimiento…. Porque una persona mayor no puede seguir haciendo descubrimientos? de sentirse acompañados por personas semejantes que sufren lo mismo y se alegran de las mismas cosas.
La falta de velocidad (según algunos) afecta la capacidad de tomar decisiones, se hará un poco más lenta la reacción física pero nunca nos impide un buen desarrollo intelectual.
Ciap nos ha dado la oportunidad de participar en varios proyectos, espero que la fundación continúe con talleres adicionales: artísticos, humanísticos, salud, etc.

Adultos Mayores

Ana Sokel
Noviembre 2008.

Humilde legado para un hijo.

Qué le falta a la humanidad para tener energía y dicha?
Tenemos una batalla entre el bien y el mal, guerras descontroladas para alcanzar el poder insaciable...
Las conductas extremas de las clases pudientes , en oposición a la situación de pobreza, de desamparo de las clases inferiores, la mala alimentación, la falta de educación y de asistencia pública elemental de salud, promueven la prostitución, el uso de drogas, la mendicidad , los actos delictivos…
Qué hacemos por preservar nuestro planeta?
Por rescatar la armonía entre los seres humanos?
Por rescatar el amor, la fraternidad, los vínculos con la familia, los amigos, las instituciones, el país?
Estos interrogantes me conmovieron, a partir del escrito de Cora Cané...
A propósito yo quiero hablar de mi hijo.
 En otros tiempos nuestra mayor satisfacción era ayudar a los demás, sin mesura, sin considerar el como ni el cuanto… Eso ocurrió siempre.
Cuando mi hijo  estaba en la escuela primaria, la institución no tenía grandes recursos.
Todos los padres contribuíamos con orgullosa alegría y dedicación para mejorarla.
Me encantaba observar como los chicos estudiaban con esfuerzo aparente, como algo natural, con gran capacidad y un deseo de aprender emocionante.
Con el tiempo, mi hijo fue benefactor de una chica que no podía pagar sus estudios universitarios.
Ahora que está por ser padre, me gustaría que recuerde aquellos momentos en que trabajábamos juntos y que alguien le cuente a su hijo acerca de lo que hacíamos por los demás, tratando de hacer felices a gente que aprendía nuevamente a sonreír agradecida, siendo esa la única , pero nuestra mayor gratificación.
Y hoy mi legado, en este recorrido por los recuerdos en el taller de memoria y  creatividad en nuestra institución Ciap, durante los meses de agosto a diciembre del año 2008, en esta pagina.

Adultos Mayores

Inés García
Diciembre 2008

Reflexiones sobre el taller de memoria   

Otros  de las actividades,  que el CIAP organizó este año destinado a los adultos mayores, es el “Taller de memoria”.
Muchas personas se inquietan por olvidos frecuentes en su vida cotidiana, que les crean una sensación de desasosiego e inseguridad. Nombres de personas, de artistas, títulos de libros, la palabra adecuada a una frase que elaboran, lugares donde guardan cosas…
La memoria para que permanezca activa, hay que ejercitarla. Este taller se propuso esa finalidad. Estimular a través de una diversidad de ejercicios el empleo de la memoria.
Para el olvido de palabras por ejemplo, es importante acrecentar el vocabulario o recordar diversidad de palabras a través de sopas de letras, crucigramas, completar espacios vacíos y averiguar de qué término se trataba, ofrecer definiciones,  buscar palabras ofreciendo las sílabas que la componían.
Luego se nos proponía a los integrantes, elaborar historias con un mínimo de vocablos y queremos transcribir a continuación una de ellas:
Fue en  un rojo atardecer bajo un damasco florecido del huerto de los abuelos, cuando todos sus nietos decidieron llegar a un acuerdo. El ruidoso aleteo y el trinar alegre de los pájaros le daba más encanto aún al lugar.
Se reunían luego de un largo tiempo de silencio y distancia. Tanto trabajo, tanta ocupación, que los hizo apostar a una vida lejos de aquel lugar, que había sido el marco de tantas vacaciones de una niñez feliz, compartida con los  primos bajo la atenta y feliz mirada de los abuelos.
Esos abuelos, que acababan de perecer, tranquilos como la vida que habían transcurrido juntos en esa chacra rodeada de frutales. Se fue uno y al poco tiempo el compañero. Ya no eran dos, sino una sola persona indivisible por la convivencia y por el amor. Por estar juntos se aguantaron la nostalgia de no ver a sus nietos adultos. Demasiada ocupación, demasiada distancia.
El primero en llegar pudo acostar su robusto cuerpo apoyado en el tronco generoso. Uno a uno fueron llegando los demás que se unieron en un fuerte abrazo, que rompió con esa amnesia voluntaria y culposa.
Y el anuncio de una promesa surgió de la garganta y el corazón de todos: volverían los veranos con sus hijos a la chacra de los abuelos, les contarían acerca de ellos, de su bondad, de su entrega, de su amor.
  Volverían a modelar el pasado para que sus hijos no volvieran a cometer el error que ellos habían cometido. Mantenerse alejados del escenario de tan maravillosos recuerdos.

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