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Spahn M.
Prieto C.
Fundación CIAP
Ciudad de Buenos Aires
Argentina.
Aportes y estrategias para el trabajo con adolescentes en la construcción de un proceso de orientación vocacional y ocupacional en el marco de la crisis actual.
La Orientación Vocacional es un área clínica en la que se acompaña al sujeto en el planteo de sus reflexiones, miedos y cambios sobre el futuro para poder elaborar un proyecto de vida que incluya el descubrimiento de sí mismo y el conocimiento de la realidad socioeconómica, cultural y laboral para poder aprender a elegir un estudio u ocupación.
Desde el registro de la subjetividad el pasaje de la escuela media a la Universidad supone el cierre de un nivel educativo y además la dolorosa tarea de clausurar una etapa de la vida y abrirse a otra, la adultez. Un nuevo desafío se produce en el momento en que sale de ese universo familiar para incluirse en lo social, el trabajo y la producción. El mundo adulto significa, en este caso, el estar informado del fenómeno de la desocupación y subocupación; el estar inmerso en un contexto social y económico en el que se habla de pobres, de marginados, del deterioro de las condiciones laborales, la baja de salarios...
Tiempo de crisis remite a crisis social, política y económica. Caída de ideales, surgimiento de nuevos valores, primacía del individualismo, necesidad de consumo, exaltación de la imagen. Esta crisis involucra a la persona en tanto individuo de dicha sociedad, no sólo porque se teoriza sino porque se padece a diario. La O. V. no queda excluida de este saber y este padecer.
Aprender a elegir en tiempo de crisis supone conocer y conocerse; generar transformaciones propias y en la sociedad; pero, sobre todo, asumir la posibilidad de equivocarse propiciando nuevos interrogantes que les permitan seguir pensando.
Un abordaje posible es a través de encuentros grupales de participación y creación, donde el eje está puesto en el intercambio, que estimulan la discusión, el abrir preguntas; donde la tarea gira alrededor de dos cuestiones: ¿quién soy?, para luego preguntarse ¿qué quiero ser?.
IDENTIDAD, CRISIS Y PROYECTO DE VIDA
El área de Orientación Vocacional articula educación y salud... La salud y la educación son un derecho humano y objetivo social en todo el mundo, imprescindible para satisfacer las necesidades de los seres humanos y por tanto tienen que estar al alcance de todos.
Es interesante para comenzar plantearnos el interrogante: ¿se orienta para la respuesta o se orienta para la pregunta?. Orientar para la respuesta apunta a entrenar al individuo para que se adapte al sistema; en cambio, orientar para la pregunta intenta guiar al sujeto a formularse sus propias preguntas que analicen críticamente su realidad: realidad psíquica; realidad sociocultural, realidad laboral. En lugar de decirle cuál es el camino, se le dan las herramientas para que empiece a caminar...
La Orientación Vocacional es un área clínica en la que se acompaña al sujeto en el planteo de sus reflexiones, cambios, miedos y anticipaciones sobre el futuro para poder elaborar un proyecto personal que incluya el descubrimiento de sí mismo y el conocimiento de la realidad socio-cultural y laboral para poder aprender a elegir un estudio u ocupación y prepararse para desarrollarlo e insertarse en él.
La vocación es un proceso que se construye a lo largo de la vida. No se nace con una vocación en términos absolutos aunque se reconozcan inclinaciones, gustos, preferencias puesto que pueden ser cambiantes. El lenguaje cotidiano parece suponer que la vocación es algo “que viene con uno”, “que se hereda”, “que es único y se da una sola vez y para siempre”. Circulan frases como: “... vos no o sí naciste para esto...” “...tiene vocación de ...”, “...te vemos trabajando o estudiando...y no otra cosa...” “... igual que tu padre...”. Estos “decires” funcionan entre los adolescentes haciendo por momentos difícil transitar el momento de elección, dando lugar al temor a equivocarse y a realizar elecciones fallidas.
Entendemos la vocación como una búsqueda constante, no se detiene y puede cambiar, excediendo el espacio del trabajo; tiene que ver con un proyecto de vida del sujeto.
Ponemos la mirada hoy en los adolescentes, tratando de brindar continencia, no una serie de consejos; crear espacios grupales para promover intercambios, reflexiones sobre los conflictos que crea el crecimiento, comprendiendo y aceptando situaciones y diferencias individuales; explorando y descubriendo posibilidades internas y externas, constituyéndose así en un espacio de pregunta y confrontación con uno mismo, con los otros y con la búsqueda de un lugar en el mundo.
La adolescencia, momento crucial de la vida del sujeto, conlleva la ardua tarea de desasimiento de la autoridad de los padres “... una de las consecuencias más necesarias aunque también una de las más dolorosas...”al decir de Freud, e implica un reposicionamiento en relación con el deseo, la reestructuración de identificaciones que aparecen a partir de una nueva jugada de la sexualidad, lo genital que quiebra el estado instaurado por la represión durante la latencia, resignificando la escenificación edípica; la búsqueda para sí de un lugar simbólico particular.
La adolescencia es el comienzo de una vida nueva, que invita a un nuevo “escalón”: fin de lo que ha sido, muerte que es nacimiento. El adolescente recorre un camino de cuestionamiento y definición de su identidad y su ideal. Para que esto suceda debe aparecer la confrontación de valores y la lucha generacional. Sin este conflicto, sin este transitar no habrá reestructuración psíquica adolescente.
Esta labor de duelo se transforma en situación problemática en un momento histórico como el actual, en el que predomina la creencia apocalíptica de que nada funciona, nada vale la pena, vale el menor esfuerzo, coexistiendo con el sostenimiento imaginario desde el adulto del mito de la eterna juventud; entonces la compleja tarea que supone elaborar un proyecto propio parece una ironía en la cual el adolescente se erige en un “se debe elegir libremente” ofrecido por padres y educadores mientras que desde el aparato productivo las posibilidades son escasas o mezquinas para él.
Todo adolescente busca valores en la sociedad que le ofrece modelos e ideales a los que intentará responder y en el cumplimiento de los cuales intentará recuperar la imagen perdida de la infancia. La salida al mundo implica la puesta en juego de las propias posibilidades (construidas a lo largo de su vida en el seno familiar) frente a otros. Y ahí lo difícil es sostener el amor a sí mismo sobre la base de logros, en esta sociedad actual que señala el consumo como fin en sí mismo, el desarrollo de la alta tecnología y la declinación de la fe en las ideologías. Esto ha llevado a una reducción de valores, ideales y metas para los jóvenes que desean construir un proyecto de vida.
El mecanismo fundamental para la estructuración de la personalidad es la identificación. En la actualidad los adolescentes, como hemos visto, se les vuelve complicado encontrar figuras con las cuales identificarse, lugar vacío en el que muchos colocan un líder, tantas veces de su propia generación, en calidad de ídolo. Se lo considera infalible, semejante a un dios, y se lo sigue ciegamente, es así que la personalidad se va desarrollando con fallas. Fallas en cuanto a poca posibilidad para tolerar frustraciones. Lugar vacío para enfrentar cualquier situación que no sea satisfactoria; y los peligros que aparecen son la droga, el eje anorexia – bulimia, el alcohol, el suicidio juvenil, la apatía.
El deseo por un bienestar y autonomía económica; alcanzar un lugar laboral o profesional, e insertarse desde este ámbito en la sociedad, ha sido considerado el paso necesario para el ingreso al mundo de los adultos. Actualmente para los jóvenes la formación es larga, cada vez se necesita menos mano de obra y más capacitación, se hace difícil independizarse de los padres y la competencia es mucho mayor, se observan pocas probabilidades de éxito.
Desde el registro de la subjetividad el pasaje de la escuela media a la Universidad supone el cierre de un nivel educativo y además la dolorosa tarea de cerrar esta etapa de la vida y abrirse a otra: la adultez. Un nuevo desafío se produce en el momento de la salida de lo endogámico, para incluirse en lo social, el trabajo y la producción. Es aquí en que la cultura se torna más importante. De acuerdo a las sobredeterminaciones que ya lo constituyeron y suponen marcas, matrices fundamentales en su deseo, deberá incluirse en un contexto que ya no es únicamente el familiar. Entonces, la elección profesional, tema que nos interesa en esta exposición, estará sometida a esas determinaciones que hicieron los gustos, los síntomas del sujeto que va a elegir, que podrán o no definiese en una vocación. Es posible elegir la/s actividad/es con la/s cuál/es darles curso al deseo. Esas actividades se pueden encarnar en diferentes profesiones, oficios, ocupaciones... Freud consideraba que un indicador de salud mental en un sujeto era “ser capaz de amar y de trabajar”. El vínculo con el trabajo es tan importante como el vínculo amoroso en su equilibrio emocional. Por eso pensamos que la elección de la profesión es un paso decisivo en el destino de un individuo, como lo es la elección de una pareja.
Tiempo de crisis... caída de ideales; crisis de identidad junto a los cambios corporales; surgimiento de nuevos valores; primacía del individualismo; necesidad de consumo; exaltación de la imagen. Crisis que involucra a la persona en tanto individuo de la sociedad, no sólo porque se teoriza sino porque se padece a diario. La O. V. no queda excluida de este saber y de este padecer.
El mundo adulto significa, en este caso, estar informado del fenómeno de la desocupación y subocupación; el estar inmerso en un contexto social y económico en el que se habla de pobres, de marginados, del deterioro de las condiciones laborales y la baja de salarios.
Para el orientado, los tiempos de crisis se relacionan con la realidad ocupacional y social, agregándose su propia crisis frente a la necesidad de elaborar un proyecto vocacional-ocupacional personal y particular. Así conviven en este tiempo los temores y conflictos que genera toda elección, con el fantasma del desempleo, la necesidad de ingresar al ámbito laboral y la preocupación por poder sostenerlo. Una tarea en la que hay que articular el deseo del orientado con las problemáticas económicas y las demandas del mercado laboral.
Aprender a elegir en tiempo de crisis supone conocer y conocerse, generar transformaciones propias y en la sociedad, pero, sobre todo asumir la posibilidad de equivocarse propiciando nuevos interrogantes que les permitan seguir pensando.
Frente a la situación actual es lógico que los jóvenes se sientan desorientados y sin garantías; abrir el diálogo y fomentar la comunicación, disminuyen la inseguridad y fortalecen la idea de que se puede elegir por sí mismo y que se es libre para hacerlo.
El proceso de orientación vocacional apunta a que el joven, desde su singularidad, asuma el compromiso y el protagonismo de su propia elección.
Sería oportuno preguntarnos cuál es nuestro rol como orientadores vocacionales; siendo fundamental, para ello, la formación clínica y la modalidad de intervención; pero también es importante atender a nuestro propio recorrido y experiencia estudiantil-laboral-profesional, en definitiva la trayectoria vocacional de cada profesional de cada orientador. Citando a Marina Muller “…como orientadores adherimos a un enfoque o marco teórico respondiendo a un recorrido personal, educacional, cultural, que entrelaza nuestra disposiciones personales con un sector de la realidad ocupacional-profesional profesión- y con el acervo de elaboraciones disponibles en nuestra disciplina para brindar encuadres de racionalidad a nuestro quehacer y a los múltiples interrogantes que nos plantea…”.
Ya desde nuestra construcción teórica estamos involucrados con nuestra formación, nuestro recorrido biográfico, cultural e identificatorio, nuestros maestros- colegas, nuestros alumnos y orientados. Nuestro objetivo es acompañar a los orientados a elaborar sus proyectos personales de inserción estudiantil y laboral.
Los caminos para la elección vocacional pueden ser diferentes así como diferentes son los adolescentes y los contextos sociales donde se encuentran; al elegir música, ropa, amigos, pareja cada uno elige , con la carrera ocurre lo mismo.
Cada sujeto en sus actividades cotidianas revela su forma y modalidad de elección y esta forma también se pone en juego en las elecciones vocacionales; siendo función del orientador indagar y conocer acerca de estas cuestiones. Entendemos a la orientación vocacional como un proceso de búsqueda y descubrimiento de intereses, deseos, potencialidades, dificultades y limitaciones de cada consultante; y en éste recorrido es fundamental la posición y actitud que toma el orientador respecto de su práctica profesional de su compromiso social y personal .
Adherimos a una propuesta de trabajo grupal para realizar un proceso de orientación vocacional, pues creemos que esta modalidad enriquece el trabajo y brinda una posibilidad de intercambio y de encuentro entre aquellos jóvenes que están transitando situaciones o un momento parecido en sus vidas. El pilar está puesto en el intercambio de ideas a través de situaciones de la vida cotidiana, estudiantil y laboral, mediatizadas por juegos y dramatizaciones que estimulan la discusión posterior y el abrir preguntas; girando la tarea alrededor de dos cuestiones: ¿quién soy? para luego preguntarse ¿qué quiero ser?.
A continuación compartimos con ustedes la propuesta de trabajo que estamos realizando en esta institución:
Brindamos un proceso pensado en 10 encuentros grupales y entrevistas individuales. Los ejes a trabajar son: quién soy?-intereses-información-elección ; estas palabras definen de alguna manera los momentos del trabajo grupal a lo largo del proceso.
El orientado llega a consulta con muchas preguntas, dudas e interrogantes, las cuáles conducirán el trabajo grupal y será rol del orientador trabajar a partir de ellas. Se emplearán técnicas y recursos gráficos-psicodramáticos-lúdicos-informativas-de ensoñación dirigida, las que servirán de instrumento para poder abordarlas.
A partir de las técnicas de ensoñación dirigida se intenta trabajar cuestiones identificatorias, las cuales le permiten a los orientados conectarse con sus aspectos más profundos de su psiquismo mediante imágenes simbólico dramáticas visualizadas, promoviendo la simbolización, asociación y significación, para luego compartir con el grupo lo experimentado. Es tarea del orientador moderar estos intercambios, señalar aspectos significativos y realizar la síntesis de lo trabajado. Es valioso indagar acerca de su historia estudiantil, de sus elecciones anteriores, autobiografía, el árbol genealógico familiar estudiantil-ocupacional del orientado brinda información importante. Otro eje a revisar es sobre los propios intereses gustos u necesidades para ello existen técnicas específicas de la orientación vocacional como cuestionario de intereses vocacionales, compro vendo- alquilo, recortes periodísticos y clasificados.
Como antes ya anticipamos es necesario incluir encuentros individuales para que tanto el orientado como el orientador tengan un espacio de intercambio extragrupo a fin de abordar cuestiones puntuales y particulares. Debemos recordar que si bien el proceso es grupal la elección es propia y el proceso de cada orientado es único e irrepetible el cuál se enriquece con los aportes de todos los integrantes del grupo.
El tercer eje central es la Información: dónde, cómo, qué… Para poder elegir es necesario contar con información, saber que las guías constituyen una herramienta muy valiosa, charlas, el contacto con profesionales que ejercen las carreras de interés, visita a las universidades… Orientar la búsqueda de información es fundamental en el proceso y también moderarla, pues muchas veces el exceso de información produce en los adolescentes inseguridad, temores e inhibición, o bien la elección de carreras de “moda”.
Incluímos al finalizar del proceso actividades que tienen que ver con la inserción al mundo laboral a partir de técnicas psicodramáticas, confección del curriculum vitae, búsqueda e inserción laboral.
Como cierre del proceso se trabajan los ejes cómo estoy en torno a mi elección para ello utilizamos como recursos dramatizaciones, collage y también se abordan cuestiones que tiene que ver con el cierre del grupo, evaluación del proceso, vínculos, lazos, roles.
Es también incumbencia del quehacer del profesional de orientación vocacional intervenir ayudando al estudiante a insertarse en el ambiente universitario, orientar a jóvenes que tengan o deseen emigrar, que se separan de la protección familiar o abandonan su pueblo natal, poder elaborar situaciones de duelo y comenzar nuevos caminos.
Para finalizar queríamos compartir algunas impresiones y comentarios extraídos de los encuentros con adolescentes en la práctica vocacional:
Como orientadores vocacionales tanto en el rol docente como asistencial nuestro compromiso con la sociedad en que vivimos; para que este orientar esté al servicio de quienes esperan nuestra colaboración, en el acompañamiento de una búsqueda de ser y quehacer no sólo para sí, sino con otros y para el bienestar de todos.
Para cerrar queremos compartir con ustedes, así como lo hicimos con los orientados, un poema de Gioconda Belli.
Uno no escoge el país donde nace;
Pero ama el país donde ha nacido.
Uno no escoge el tiempo para venir al mundo;
Pero debe dejar huella de su tiempo.
Nadie puede evadir su responsabilidad.
Nadie puede taparse los ojos, los oídos,
Enmudecer y cortarse las manos.
Todos tenemos un deber de amor que cumplir,
Una historia que hacer
Una meta que alcanzar.
No escogimos el momento para venir al mundo
Ahora podemos hacer el mundo
En que nacerá y crecerá
La semilla que trajimos con nosotros.
Beker, Gonzalez Volpi, Dulman, otros: Ficha “ Los ideales y la adolescencia”.
Diccionario de la Real Academia
Dolto Fracoise, La causa de los adolescentes. Ed Seix Barral. 1992
Elizalde; Rodriguez de Costa; Aisenson ; otros, “Orientación Vocacional
Laplanche y Pontalís, Diccionario de Psicoanálisis Ed. Labor. 1981
Muller Marina. “Descubrir el camino” , Ed. Bonum. 1994.
Müller, Marina “Orientación Vocacional” .Miño y Dávila. 1993
Obiols, Guillermo. y Di Segni de Obiols, Silvia “ Adolescencia, posmodernidad y escuela
secundaria”. Ed Kapelusz, 1993.
Revista Actualidad Psicológica Nº 212,” Los adolescentes actuales”.
Re-vista Vocacional, “Guía de orientación vocacional y laboral” .2001
Revista Ensayos y Experiencias , Orientación Vocacional , educación y trabajo : la transición
de los jóvenes. Ediciones Novedades Educativas. Número 28, 1999.
Roland Chemama, “Diccionario de Psicoanálisis”
